"Sería... simple, porque no se me ocurre otra palabra. Yo cumpliría cada uno de tus caprichos incluso aquellos que no me pidieras hacer. Antepondría todas mis necesidades para poder encargarme de las tuyas. Quizá no podría hacerlo todo, pero haría cualquier cosa por ti. En un día normal, si tu quisieras verme, con una flor en la mano, iría a tu casa después de clases. Comeríamos mucho; prepararíamos ensaladas, botana, cualquier cosa. Probablemente veríamos la tele yo acostada en tus piernas, o tal vez te leería alguna de las estupideces de las que he oído hablar. Nos sentaríamos en la banqueta de tu casa y jugando con las manos platicaríamos de las cosas más absurdas. Yo te contaría cada detalle vergonzoso de mi vida y tú me hablarías de todas tus manías. Cuando tú sintieras que ha sido suficiente yo me despediría de ti con un beso en la frente y llegaría a mi casa sólo para ponerme a pensar en algo nuevo que hacer para sorprenderte el siguiente día".
Se que sonará descabellado pero desearía volver a alguna época donde decir cosas como estas, aún tuvieran algo de sentido. Es más, desearía que el mundo se acabara y que cuando nuevas personitas habitaran la tierra, yo pudiera resurgir de las cenizas y reinventar el romanticismo.
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